Hábitos de la nueva normalidad que han venido para quedarse

Seguramente estemos todos de acuerdo en que la pandemia que hemos sufrido en 2020 no va a ser un hecho aislado que se vaya a olvidar tan fácilmente. No ya sólo porque los meses que hemos tenido que permanecer en confinamiento y con nuestros negocios cerrados va a acarrear consecuencias económicas.

 

Sino porque nuestros hábitos y nuestras costumbres se han visto drásticamente trastocados. Tanto las sociales, como los hábitos que vayamos a tener desde ahora en nuestros domicilios (un ejemplo de ello es la gran cantidad de búsquedas que aparece en Google de “máquina de ozono).

 

Sin duda, y en un país tan sociable como España va a costar mantener las distancias sociales o no dar besos y abrazos por doquier cuando nos encontremos con un conocido. Pero lo que hemos conseguido asimilar muy bien son los hábitos de desinfección y limpieza.

 

Por ello hemos  querido hablarte de lo que creemos que ha llegado para quedarse tras la pandemia. Adiós a soplar cuando se cae una galleta al suelo o a usar el mismo calzado de la calle en nuestros domicilios, la higiene se va a convertir en nuestro compañero de piso.

 

Lavarse las manos más a menudo:

 

En muchas ocasiones cuando llegamos de la compra, de trabajar, o  de usar el transporte público olvidamos que nuestras manos han estado en contacto con objetos que han usado más personas.

 

No solamente se transmite el COVID-19 sino que muchas bacterias e incluso la gripe común (aún con mucho menos tiempo activa en las superficies) pueden viajar de los objetos a nuestra mano y de ella a nuestra boca.

 

Por ello, los jabones de manos instalados en el fregadero o hacerle una visita al baño para lavarnos las manos antes de proseguir con nuestras actividades será un hábito que adoptemos.

 

Cambiarse de calzado:

 

En muchos países usan diferente calzado para la calle y para estar en sus domicilios, dejan los  zapatos que usan en sus trabajos, para salir a correr o para hacer la compra en la entrada.  Mientras que muchos de nosotros veníamos de trabajar y directamente nos íbamos a nuestros dormitorios o al sofá de casa.

 

Creemos que el suelo de nuestra casa está más limpio que el de las calles, pero si caminamos por él, por las alfombras e incluso apoyamos el calzado de calle en el sofá estaremos esparciendo todo lo de fuera en un espacio que creíamos “seguro”.

 

Incorporar productos de limpieza:

 

El famoso gel desinfectante de manos será una costumbre llevarlo dentro del coche o en nuestros bolsos. Es una solución muy práctica (y que además huele genial) si no tenemos un baño cerca.

 

Una máquina de ozono:

 

Quizás el  gran descubrimiento de este 2020 sean las maquinas de ozono domésticas. Este gas que podremos encontrar en estado natural es un potente bactericida que además elimina hasta los olores más difíciles (como el olor a tabaco impregnado en los textiles).

 

La desinfección de nuestro espacio a base de ozono es algo ya muy común en industrias y en residencias u hospitales, pero en los hogares no era un producto tan conocido. Gracias al COVID-19 y a que hay estudios que  indican que lo combate de forma exitosa en las superficies han saltado a la fama.

 

En unos años quizá podamos ver una maquinas de ozono para casa. Los modelos portátiles no pesan más de 1 kilogramo y bastará con menos de media hora para que este invento desinfecte todo el área de una habitación y nos deje un agradable olor a fresco.

 

Sin contar con que nos podremos olvidar de tener que estar usando doscientos productos de limpieza, uno específico para cada zona de la casa y sin tener cien por cien claros los resultados, algo que gracias al ozono sabremos, nuestra casa estará libre de bacterias.