¿Nuestro destino está escrito?

¿Somos dueños de nuestro destino o bien nos movemos según ciertas directrices establecidas por la casualidad o algún ser divino? ¿Realmente cambiamos algo con nuestras acciones o estamos obligados a seguir un camino determinado?

Es posible que hayas tenido un sueño y que, de alguna manera u otra, se haya cumplido. Por ejemplo, si has soñado con una balacera (tiroteo) y al día siguiente has visto algo relacionado en las noticias, te preguntarás si, de alguna forma, has visto el futuro. Quizá deberías leer sobre el significado de soñar con balacera para saber más sobre este tema.

Cuando se produce alguna tragedia, cómo un accidente de avión o de tren, no faltan aquellas personas que dicen que iban a coger ese medio de transporte, pero algo se interpuso en su camino y lo cambió todo.

Esto se puede aplicar a pasar por una calle, a conocer a una persona, o a vivir cualquier otra situación

¿Pero a que fuerza se le puede aplicar estas casualidades?

El poder del destino

Desde el punto de vista de la ciencia, nadie nace con un destino marcado. Y es que no hay nada, ni nuestros genes, ni nuestra situación social o familiar que nos vaya a garantizar el éxito o el fracaso en el futuro.

Sin embargo, la cosa cambia si estudiamos este factor desde el punto de vista de la astrología. Esta establece que todos partimos de un destino marcado, o que ha sido diseñado de alguna forma. Digamos que sería como una especie de camino que está preparado para que empecemos a recorrerlo. Siempre hay algo preparado o listo para que lleguemos a ese momento.

Incluso hasta aquellas personas que tienen un pensamiento más escéptico se ven tentadas a creer en la versión de la astrología en algunos momentos de su vida, cuando la casualidad parece alejarse de toda lógica posible.

Las acciones del destino parecen causar historias que cambian por completo la vida de cada una de nosotros: a veces se presenta caprichoso, tala o inevitable, aunque a veces puede cambiar nuestra vida para bien. En cualquier caso, todo parece indicar que nuestras acciones, nuestro recorrido diario, hace que sea posible.

Algunos autores coinciden en que el destino podría ser una composición de factores que se han combinado y que están relacionados con el momento de tu nacimiento. Pero también nos habla de algo que se puede cambiar, aunque no sin esfuerzo, ni constancia.

Tanto si lo vemos desde el punto de vista de la ciencia, cómo desde el mundo esotérico, todo parece indicar que tenemos un libre albedrío mediante el que cada uno será responsable de su destino.

Puede existir o no una fuerza superior, pero esto no quiere decir que lo tengamos que dejar todo en sus manos y no hacer nada: Cualquiera tiene la capacidad de cambiar su destino, aunque esto requiere de tiempo. Necesitaremos de algún tiempo para que los cambios sean reales.