Por que le damos tanta importancia a los refranes

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Están ahí, forman parte de nuestra cultura, de la de siempre, de la que nos ha acompañado toda la vida. Y sin embargo, muchas veces no sabemos por qué los refranes son tan importantes. Pues bien, vamos a repasar un poco este asunto, a ver si podemos arrojar un poco más de luz sobre el particular.

Lo primero que tendríamos que decir es que el interés de los refranes reside, precisamente, en su antigüedad. Son unas perlas tan vetustas y arrastran tras de sí tantas y tantas verdades que nos encantan precisamente por eso. Bueno, y porque permiten una definición clara y meridiana de aquello que nos pasa en la cotidianeidad…

Lo segundo es porque las nuevas tecnologías han venido a aliarse con los dichos populares, en una especie de “coupage” que nos encanta y que marida perfectamente con  el chascarrillo, el cantar popular y mil cosas más. Por eso son tan importantes sitios como http://www.refranesysusignificado.net/, ya que saben recuperar la esencia misma de nuestra cultura y nos la sirven en bandeja de plata. Así jamás nos faltará un buen refrán que llevarnos a la boca y, lo que es más importante, tener claro cuál es su verdadero significado.

Otra cuestión enormemente adecuada es la que tiene que ver con la gracia, con el humor. Y ahí los refranes juegan una verdadera parte importante, ya que casi todas estas sentencias tienen un reverso humorístico que nos agrada sobremanera. Por eso siempre nos gusta recurrir a estas herramientas, ya que definen todo lo que somos de una forma directa, rabiosa y adecuada.

Otra razón es porque los cómicos actuales han entendido que tienen que usarlos, que han de recuperar esa parte fundamental de nuestro acervo y nuestra cultura. Por eso los usan, y además los usan bien. Y por eso a nosotros nos gusta tanto que lo hagan, ya que de esta forma nos convertimos en oyentes de píldoras que hemos escuchado anteriormente a nuestros parientes.

Y para terminar, porque el refrán nos define como sociedad. Nada hay mejor para trazar un retrato más o menos fiel de la gente que conforma una zona determinada que acudir a su cultura popular, y eso es precisamente lo que consigue el dicho popular.

Por tanto ya no tienes razón para seguir obviándolos en tus conversaciones. Te toca ahora a ti usarlos, resumir una situación a través de un refrán, que la gente vea que eres persona refranera. A buen seguro que al final terminas convenciendo a otros para que los usen, ya lo verás como sí.