Qué hacer frente al inminente problema de la ocupación

En la última década se ha visto un goteo constante de consultas a abogados expertos en derecho penal acerca de la ocupación no consentida de los inmuebles, fenómeno que prevemos que se ampliará con la crisis proveniente de las secuelas que está empezando a dejar el COVID-19.

Este tipo de “protesta” de algunos jóvenes hacia el sistema surgió en los años del boom inmobiliario y derivó en una práctica habitual entre algunos grupos marginales que no encontraban otra opción.

A la falta de medios económicos, a la subida de precios de alquileres y a los desalojos  se convirtió en la solución de urgencia que muchos optaron por tomar. A día de hoy no podemos tipificar a los individuos que  serán los que ocupen la vivienda.

A la falta de recursos para poder alquilar una vivienda también se produce un paulatino abandono de las segundas viviendas, edificaciones nuevas o a medio terminar como consecuencia de la crisis económica que  vivimos hace un par de años, cosa que sin duda volverá a pasar tras el periodo de las medidas extraordinarias y cierres de negocios.

En definitiva, podemos decir que la ocupación se da porque existe un gran mercado con suficiente producto y una gran demanda (todas esas personas sin techo o sin recursos para mantenerlo).

¿Qué hacer frente a la ocupación? 

  1. Prevenir. A la hora de que nos ocupen una vivienda no es lo mismo si esta ha estado abandonada varios años (denuncia que generalmente se archiva) a que se trate de la ocupación de una vivienda nueva que podría incluso a llegar a considerarse robo con fuerza.

Lo primero que nos recomiendas es mantener una actividad preventiva de riesgo, es decir, no mantener nuestras propiedades en estado  de manifiesto abandono para que no resulte visible a terceros.

Ya que conocemos  que antes de ocupar las casas hay personas que investigan y controlan los edificios o los chalets para ver  cuales son susceptibles de ser ocupados.

Se contempla como un “deber” (extensible a los titulares de otros derechos de uso) no dejar su finca en un estado de abandono visible. Y si se trata de una segunda vivienda pedirle a algún vecino (de no poder uno mismo acercarse) que la mantenga en buenas condiciones sobre todo aquellos puntos susceptibles  de acceso.

La buena relación con los vecinos también nos permitirá estar informados y que nos informen si ven una actividad extraña en los alrededores ya que es importantísimo reaccionar lo más rápido posible.

  1. Cuando la ocupación ya se ha consumado. Recopilar el máximo de información sobre quienes han sido los ocupantes y en qué momento se ha producido la ocupación. En el momento en el que seamos conscientes de que se ha producido una ocupación lo más efectivo será acudir de inmediato a interponer una denuncia.

Aunque a la larga archiven esta, en el atestado aparecerán los que han cometido la infracción y servirá como manifiesto desde el primer momento a qué nos oponemos a la ocupación. Cuanto más tiempo pase de la ocupación a la denuncia mayor evidencia de la despreocupación del propietario por su vivienda.

Es requisito indispensable para poder interponer la  correspondiente acción judicial civil haber identificado a los ocupantes, además si estos todavía no han tenido tiempo de asentarse  puede darse el caso de que una simple intervención policial les haga abandonar la vivienda.

Si además tenemos información útil para los servicios técnicos o la asistencia social (edificio  en ruinas, menores dentro, actividades ilegales) puede darse el caso de que las autoridades actúen con mayor rapidez.

  1. Se desaconseja totalmente acudir por iniciativa propia a la vivienda para entablar conversaciones con los ocupas. Además de podernos poner en riesgo puede acabar con una denuncia de los ocupas a los dueños por amenazas.
  2. Finalmente tras la denuncia deberemos poner en marcha el correspondiente asesoramiento legal, acudiendo a un abogado derecho penal para que actúe lo más rápido posible y los ocupas sean expulsados.