Vacaciones muy especiales

Cuando llega los buenos tiempos todos pensamos ya en las vacaciones, ya todos en el trabajo tenemos culillo de mal asiento pensando las esperadas y merecidas vacaciones. Nuestra cabeza en esos momentos está más allí que aquí. Estamos pensando ya en la playa, en noches largas paseando en no tener que madrugar, un sinfín de cosas que son imposibles hacer cuando estamos trabajando. Hay personas que por suerte se pueden ir todos los años, es más suelen ir al mismo sitio y ya lo dejan reservado para el año próximo. Con la crisis el turismo se resintió mucho pero es algo que la gente no perdona ni tan su quiera en tiempos de crisis.

Es verdad que las empresas hoteleras ponen infinidad de ofertas de manera que la gente se anime y puedan llenar sus hoteles, en algunas ocasiones podemos llegar a ver unas ofertas realmente interesantes accesibles a cualquier bolsillo. Y la pregunta es ¿eso le interesa al hotel? Por supuesto que sí, al hotel le interesa tener las habitaciones llenas y la única manera de hacerlo es poniendo ofertas muy apetecibles. Y es de esa manera que muchas personas pueden irse de vacaciones y disfrutar del sol y la playa como debe de ser. Ya bastantes problemas tenemos como para no tener derecho ni a desconectar.

Yo recuerdo unas vacaciones en las que no nos íbamos a ir, pero es que mi marido mirando así haciendo el tonto encontró una oferta súper buena en Santa Pola. Era a principios de septiembre y ya se considera temporada baja, pero da igual todavía te puedes bañar y hace calor. Pues llamó al hotel y cuál fue nuestra sorpresa que la oferta era real, ya sabemos que muchas veces en internet intenta engañar, pero por suerte para nosotros esa era real, pues mi marido sin pensarlo dos veces lo cogió. Y allí que nos fuimos, algunos amigos nos decían eso es muy barato, veremos a ver qué os encontráis, que nadie da duros por pesetas, seguro que es un antro. En fin nosotros por suerte hicimos caso omiso a las advertencias y nos fuimos a la aventura sin saber lo que nos íbamos a encontrar. Pues menos mal que no les hicimos ningún caso, porque la verdad que una maravilla, el hotel viejo pero limpio, y la comida muy pero que muy buena. No paré de mandar fotos para que vieran lo bien que lo estábamos pasando, hay veces en los que debemos probar y después hablar.